5 ene. 2010

Chinos

¡Lo que hice! Cuando voy al supermercado pienso en otras cosas. Irrelevantes, que capturan totalmente mi atención dispersa. Esta vez, en mi barrio sustituto pusieron un nuevo “chino”. Como de costumbre me olvidé la listita que había armado en mi casa sustituta. Empecé a recordar por grado de urgencia las cosas que tenía comprar. Espirales. No encontré, después le pregunto al chino dónde los mete. No me tengo que olvidar de preguntarle. Mejor le pregunto ahora. Cuánta luz! (primera dispersión) Cuántos tubos de luz. Nueve por cuatro. ¿Cuánto era nueve por cuatro? (segunda dispersión) Ah, ¡la mermelada! Reviso por precio, elijo una, la tengo en la mano, la estoy por guardar en mi canastita y LO HICE OTRA VEZ! se me escurrió de las manos y fue a parar justo debajo de los pies de un súper obeso. TODA la población compradora que estaba de cuerpo presente me miró. Empecé a transpirar por todos los agujeros. Creo que alcancé a decirle al gordo: perdón, mientras el tipo buscaba restos de vidrios en toda esa espesa masa de venas negras y grasa. Y se fue. Yo me quedé custodiando el vaso de mermelada roto, pero pensando: ¿ahora lo tengo que pagar? ¿Lo pago yo o lo paga el chino? ¿Cuál es la política para estos casos? ¿Cada chino tiene sus propias reglas? (tercera dispersión) Vino un chino, me dice: no toque, rompe. Con lo que no me quedó muy claro si lo decía en mi propio beneficio ( cuidado, se va a lastimar) o en el suyo propio (¡comprá y andate a la mierda!) Desaparecí por una ruta de góndolas menos iluminadas, pero a la caza de todas las miradas para nada compasivas que me seguían. Y no va que sacando una gaseosa de la heladera me ¡pegué una patinada espantosa! De culo al suelo sin amagues. Se me abrieron las dos piernas como un compás, la pollera hecha un bollo en la cintura. ¡Un dolor! El chino y el verdulero, en primer plano extendiendo sus manos para que me levantara. Me paré con el impulso de un resorte. Totalmente sudada. Con una angustia infinita. Fui a la caja. Pagué. Salí rápido y me olvidé los espirales...

7 comentarios:

  1. Ah, como me sacan los chinos. Ayer tardé como 10 minutos hasta que logré que me indicaran donde estaba el carnicero.

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  2. Melli el carnicero está atrás, siempre.
    Uhhh vine hacer un comentario en un blog y me dispersé

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  3. Claro Melli, como ahi bien dijo Gustavo, la carne siempre va detrás. Y por si el detrás está difuso, la prueba de la certeza es así:
    Cuál es el carnicero?
    ¡el que no es el chino ni el verdulero!

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  4. La carnicería estaba atrás, pero el problema es que el carnicero no estaba en la carnicería, sino charlando en la vereda.

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  5. con más razón Melli, es hora de abrir los ojitos antes de cruzar el umbral del chino
    Cuál de los que está afuera es el carnicero?
    ¡el que no es el chino ni el verdulero!

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  6. lo que te podrias haber evitado si te venias unos dias a cordoba como te dije, aca no hay chinos! bueh, chinos hay como en todas partes, pero no hay supermermecados chinos... te espero.

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  7. mal no me vendrían unas vacaciones pero en Córdoba hace tanto calor!

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