7 abr. 2010

El jogui

Cierta noche de verano, un poco resfriada, decidí no salir de casa. Y entre las olvidables actividades de esa noche, me dije que yo también podría algún día chatear con un desconocido. Así lo hice. Conocí, esa misma noche de arrebato al jogui. El jogui propuso un juego sorprendente compartir la lectura de Las Once Mil Vergas, de Guillaume Apollinaire. Luego, haríamos un intento de escritura erótica. Así el chat se prolongó durante dos horas…

Más tarde dijo que quería conocer mi voz, a la media hora estábamos hablando por teléfono. El azar nos demostró que compartíamos actividades muy parecidas, así que la charla surcaba por caminos familiares a los dos. Entramos en una especie de fascinación. Para mí era todo tan nuevo que a pesar del deseo mutuo, yo intentaba conservar la calma, la prudencia o el decoro. El insistió en vernos, yo no quería derribar su plan pero venía todo tan cuesta arriba que preferí que las aguas se tornaran más calmas. Esa noche, habíamos hablado hasta las siete de la mañana. Él me contó un cuento, así, con su voz, me fui quedando dormida.
día D
Habíamos dicho que yo pondría el despertador, que a las dos horas del encuentro cuando sonara la alarma, decidíamos si seguíamos o nos despedíamos. Finalmente, él llegó, entre videos, citas de libros, él incluso me leyó una nota que había publicado en una revista, helado que él había traído y charla y más charla, la alarma sonó. Nos miramos y dijimos que podíamos continuar. La charla seguiría en pie unas tres horas más. Él hablaba mucho de la energía, del contacto de los cuerpos, de chamanes, de sus retiros de ayahuasca, de la importancia de la respiración en el sexo. Yo ya empezaba a sospechar que si lo suyo era lo que vulgarmente llamamos “pedo místico”, yo me iría a dormir rápidamente, sin mediar simpatía. Pero, a la vez, hablaba de un modo que invitaba a pensar que lo suyo en materia sexual podría ser lo más parecido al tantra, entonces, me abismé a intentar.

Pero, no, fue más de los mismo, incluso cuando en la previa, que fue lo mejor, nos degustamos en helado.
Hablamos un par de veces más. Y se terminó el amor.
día 2
Un día me lo encuentro por la calle, me abraza con el afecto insoportable de Indra Devi, yo estaba espléndida porque me había enamorado de otro, él me dice: siempre pienso en vos el me dice (sic) lo nuestro no pudo ser porque eras la persona más parecida al amor de mi vida, a veces hay que hacer espacio en el cuerpo para que otra persona pueda ingresar, yo estoy todavía habitado por ella, y no quiero verte como alguien más, me gustaría darte el lugar que tuviste para mí, pero ahora no puede ser…. Me vuelve a abrazar, me mira como una rata hechizada con la melodía de la flauta Hammelin. Fuiste muy fuerte para mí, dice entre el ruido eléctrico de las bocinas de los colectivos.
día 3
Otro día, casi un año después, me habla por el msn, yo lo había eliminado hacía tiempo, me habla y no lo reconozco, dale , no te hagas la despistada, dice, entonces, no debes tener la misma opinión de lo compartido, quería decirte que la pasé muy bien con vos, quería agradecerte, dice

y che, (siempre este tipo de pausas suponen un plan o una promesa de encuentro, o algo hermoso por decir)

te deseo un buen 2010 para tus proyectos.